Just another manic monday…

¡Hola! ¿Qué tal estáis? ¡Espero que muy bien! Por aquí he estado algo ausente. La semana pasada estuvimos por las noches decidiendo y elaborando el plan familiar para este verano y sentarme a escribir no fue posible. Es un plan emocionante pero logísticamente bastante complicado. ¡Parece que todo va viento en popa y os contaré un poco mas adelante en que consiste!

Tengo una lista con temas que quiero compartir con vosotros pero después de lo vivido hoy, esta entrada merece tratar sobre los últimos dos días y mis reflexiones acerca de ellos.

Todo empezó el lunes, tras pasar parte del fin de semana muy tranquilo y una noche de domingo un tanto intranquila, por parte de Oliver, comenzamos la semana como siempre, cada uno a su lugar.  A los 15 minutos de dejar a Oliver en la guarde, me llamaron al móvil y me dijo su profesora que el niño tenía mala cara y 38,5º. GLUPS. Mientras me maldecía a mí misma y a Miguel por no habernos dado cuenta en casa, le pedí a la profe si podía darle “Apiretal” a Oliver y ya veríamos cómo evolucionaba el día. Más tarde, sobre la 13.20, hablando por teléfono con Miguel pensábamos que Oliver habría mejorado ya que no habíamos tenido noticias de la guardería… Error. A la 13.30 volvieron a llamar de la guardería. La fiebre había vuelto a subir así que alguien tenía que ir a recogerlo. Más llamadas de teléfono. Comenzamos el debate entre Miguel y yo sobre quien tenía menos complicado (que no es lo mismo que más fácil) y solucionamos las diferentes recogidas de niños como buenamente pudimos. Coincidió que mi madre llegó a Madrid esa misma tarde y que mi hermana trabajó su último día antes de su baja maternal, ya que sale de cuentas el jueves. El martes se resolvió con la ayuda de “mormor” (abuela en sueco y a la vez mi madre) y mi hermana. Por la tarde visita al pediatra para confirmar la gripe, recoger a Lucas tras la comida en el colegio porque si no su horario de salida descuadraba el resto de acontecimientos de la tarde y un sinfín de llamadas para organizar dicha logística. Para el miércoles nos ayudará la abuela (la madre de Miguel) y espero que las cosas vayan volviendo a su cauce normal.

Las que me estéis leyendo y tenéis niños pequeños seguramente no os parecerá nada extraordinario (y no lo es) estos sucesos, ya que forman parte del día a día. Lo que me hace reflexionar sobre lo ocurrido no son los quebraderos de cabeza para organizarlo todo, lo que me hace reflexionar es el número de personas implicadas, ayudando cuando NUESTRO hijo enferma. Está claro que el debate sobre la conciliación de la vida profesional y familiar no ha hecho nada más que comenzar en España (si es que realmente podemos considerar que ha empezado, que sinceramente no lo pienso) pero, evidentemente, una de las cosas que peor llevo, y eso que tengo unos hijos vikingos que enferman poco, es la dependencia que tenemos los padres que trabajamos hacia terceros (abuelos, tíos, ayuda externa, etc). Si comparamos la conciliación familiar por ejemplo con Suecia queda mucho por avanzar, ya que allí los padres pueden llegar a ausentarse hasta  sesenta días al año por enfermedad de cada uno de los hijos. En mi trabajo tengo la gran suerte de poder trabajar desde casa y mucha flexibilidad si la necesito, pero hay cosas que indudablemente hay que hacer en la oficina y reuniones a las que atender.

¡Quiero mandar desde aquí un beso grande a todas las que empezáis a temblar cuando veis en la pantalla del móvil el número de la guardería o colegio! Mi consejo es buscar siempre soluciones que impliquen la máxima tranquilidad para una misma. Puede parecer una paradoja pero si nosotras no estamos bien y tranquilas no podemos transmitirlo. Así que intentar no llevaros a vuestros límites, buscando las soluciones “más eficaces” o que abarquen lo máximo posible, porque acaba explotando por algún lado, y eso sí que no queremos que pase.

Antes de despedirme, solamente recordaros que echéis un vistazo a la cuenta de Instagram @ourblondetreasures y la pagina de Facebook del mismo nombre “our blonde treasures”. Eso se actualiza casi a diario con nuestras aventuras y así podeis acompañaros!

Hejsan,

Nu är vi här igen. Har varit borta en vecka, vi håller på att organisera sommaren och har haft mycket att stå i. Hoppas på att kunna berätta snart om vad vi har för planer! Det ska bli en spännande sommar i alla fall!

Jag har gått och funderat över sånt som jag vill skriva om , och efter de två senaste dagarnas händelser har jag bestämt mig för att skriva om hur det är i Spanien när ens barn blir sjukt.

I mandags ringde de från Olivers dagis eftersom han hade feber. Jag bad dem ge honom Alvedon  och dagen fortsatte fram till 13.30 da de ringde igen för att be oss komma och hämta honom. I Spanien kan man inte gå från arbetet för att ta hand sina barn när de är sjuka. Framförallt är det far och mor föräldrar som hjälper till  eller en person man har anlitat hemma för att hjälpa till med barn och städning.

Det som är sa upprörande är detta behov av en tredje person för att ta hand om ditt eget barn. Men så är det. När man går tillbaka till arbetet efter mamma/pappa ledigheten sa ska man alltid ha en planering för vem som skall ta hand om barnen om de blir sjuka och inte kan gå till förskolan/skolan . Sen är det självklart att det också beror på var man arbetar. det finns få företag men några finns det ,som är flexibla med sina anställda och  later dem arbeta hemifrån 

Långt i från Sveriges Vabdagar ligger Spaniens totala avsaknad av hjälp till småbarnsföräldrar. Jag hoppas att alla ni svenska mammor som arbetar i Spanien har hittat lösningar på detta problem.Om vi inte mår bra sa mår inte barnen bra och inte familjen heller. Så det gäller att försöka hitta en bra organisation som man känner sig ok med!

Vill bara påminna att ni kan ta en titt pa Instagram kontot: @ourblondetreasures och Facebook sidan Our blonde treasures som blir aktualiserade nästan dagligen.

 

 

 

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Un comentario sobre “Just another manic monday…

  1. pem

    ¡Ay Isabel! te leo y me siento tan reflejada…Y eso que logísticamente me he podido organizar muy bien porque trabajo, casa y guarde están cerca. Un lujazo en Madrid, la verdad, pero se me acaba el chollo porque la familia crece y ya no cabemos en nuestra casa y además los peques el año que viene van a otra guarde….

    Así que…¿qué quieres que te diga? que estoy temblando. Desde que empezaron la guarde mis peques (que no parecen ser vikingos como los tuyos) no han hecho más que enfermar con lo que supone de tensión. Como tú, tengo un trabajo en el que son bastantes flexibles pero es un descalabro continuo con lo que supone de extras a pagar y terceras personas que necesitas que te apoyen. Me echo a temblar como muy bien dices cada vez que suena el teléfono de la guardería pero es lo que hay y está siendo una nueva etapa para mi. Gracias por compartir tu día a día porque al final veo que todos estamos igual.

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